La Universidad Zamorano reafirmó su compromiso con la seguridad alimentaria y el desarrollo comunitario al participar, por cuarto año consecutivo, en la firma del convenio del Programa Bocadillo Escolar, una iniciativa desarrollada junto al Banco de Alimentos de Honduras y Dinant.
Como aliado estratégico del programa, la Universidad Zamorano ha contribuido mediante asistencia técnica, apoyo logístico y acompañamiento en procesos de educación alimentaria y nutricional dirigidos a comunidades vulnerables. Durante 2025, el programa benefició a 73 niños y niñas de la aldea Tabla Grande, en San Antonio de Oriente, Francisco Morazán, alcanzando importantes resultados en permanencia escolar y mejora nutricional.
La participación de la Universidad Zamorano ha incluido el trabajo conjunto de estudiantes, docentes y nutricionistas de la carrera de Agroindustria Alimentaria, quienes han impulsado talleres y capacitaciones para padres de familia, fortaleciendo capacidades comunitarias en temas de alimentación y nutrición. Además, la universidad apoyó la complementación de alimentos destinados a la preparación de meriendas escolares y el seguimiento técnico del programa.
“Creemos firmemente en el poder de las alianzas para generar impacto sostenible. Desde la Universidad Zamorano, aportar conocimiento y formación en este tipo de iniciativas es clave para fortalecer capacidades en las comunidades y contribuir a su desarrollo a largo plazo”, expresó Paola Domínguez, Gerente de Responsabilidad Social y Manejo Ambiental de Zamorano.
Entre los resultados destacados del programa durante 2025 se encuentra una permanencia escolar del 100% por segundo año consecutivo, así como mejoras en indicadores nutricionales de la niñez beneficiada.
Esta alianza refleja el impacto que puede generarse cuando academia, empresa privada y organizaciones sociales trabajan de manera conjunta para enfrentar desafíos relacionados con la nutrición infantil y la seguridad alimentaria en Honduras.


